¡¡Bienvenidos a todos y todas!!

Ya estamos de nuevo en la escuela con ilusiones y fuerzas renovadas, y comenzamos con un periodo especialmente delicado para algunos niños y niñas y sus familias, y sobre el que deseamos reflexionar.

Un tiempo de acogida
Entendemos estos primeros días en la escuela como un tiempo de adaptación para todos, los niños, las familias y los educadores, aunque nosotros preferimos hablar de este periodo como un TIEMPO DE ACOGIDA:
Tiempo de recibir y acoger a los niños y niñas en la escuela, de acoger y aceptar sus temores e inseguridades y también  momento de acoger a sus familias y sus sentimientos, con sus diferencias e individualidades…

Deseamos QUE TODOS OS SINTÁIS ACOGIDOS en la escuela.

¿Por qué este tiempo de acogida es un momento especial de adaptación para los niños y niñas?
• porque es la primera vez que se separan de las familias de manera prolongada
• porque se van a ver dentro de un grupo social completamente distinto en el que no juegan el mismo papel que en la familia.
• Porque van a conocer personas nuevas, modos de hacer y ser diferentes y van a tener que poco a poco ir adaptándose a todos estos cambios.

¿Pero…quién se adapta?

NOS ADAPTAMOS TODOS, no solo el niño o la niña. Lo hacen también las familias y como no, también las educadoras a sus nuevos alumnos y alumnas y sus familias.

Desde la escuela somos conscientes de que en este proceso no sólo son los niños los que pueden alterarse o mostrarse inseguros, los padres también os encontráis inquietos y necesitáis ir acomodándoos a esta nueva experiencia.

¿Qué sentimientos suelen tener las familias?

Partimos del esfuerzo grande que tienen que hacer los padres para superar los dictados del instinto de protección y confiar el cuidado y atención de su bebé a personas prácticamente desconocidas. Las dudas atenazan y surgen sentimientos de:

– Inseguridad: “No sé si le van a cuidar bien en la escuela…”, “¿Tardará mucho en adaptarse…?”, “¿Cómo le van a atender, le dejarán llorar mucho…?”
– De culpabilidad: de no poder atender a los hijos como creemos que sería lo adecuado, de no poder pasar todo el tiempo que desearíamos con ellos. En ocasiones nos sentimos como “peores padres/madres” que aquellos que se pueden quedar en casa más tiempo con ellos/as.
– De angustia: ” ¿Cómo lo estará pasando en la escuela…?”, “¿Estará bien…?” “¿Me extrañará mucho…?”
– Tenemos expectativas de que nuestros hijos no lloren, se porten bien, se adapten rápido…

¿Por qué nos angustia tanto que nuestros hijos lloren?

Como padres y madres es normal que nos cree inquietud ver llorar a nuestros hijos, porque deseamos que sufran lo menos posible. Sin embargo hay que entender y aceptar el llanto como una manera de expresarse y reconocer ciertos aspectos:

– Aceptarlo como una de las escasas herramientas comunicativas de que disponen los niños de corta edad.

– No todos los niños manifiestan sus inseguridades del mismo modo. Según la edad del niño el periodo de adaptación es distinto en sus manifestaciones.

– Nos comunica que se está adaptando, que en su “pequeño-gran mundo” se están produciendo cambios que aún no entiende ni controla. El niño está haciendo lo que debe, recelar hasta conocer.

– Que no debía engañarnos su ausencia porque un niño que no llora (reacción activa) en adaptación no siempre es reflejo de que esté mejor, hay otros signos (reacciones pasivas) que el adulto debe saber ver e interpretar, inhibición, rechazo, inseguridad… son también expresiones de lo que el niño siente hasta que percibe que la nueva situación no implica estar solo, que otras personas le cuidan, le atienden, le protegen y le quieren.

– Es un reto considerar la parte positiva y necesaria del lloro de un pequeño que se encuentra desorientado. Comprender manteniendo la calma y abandonar la urgencia de poner freno a su malestar son mediadores eficaces, respetamos la liberación de tensión y el niño se siente escuchado y atendido en la necesidad.

¿Cómo podemos las familias ayudar al niño a realizar una buena adaptación?

La implicación de la familia y el saber o poder hacerlo lo mejor posible va a ser un factor muy importante para llevar a cabo una buena adaptación y tenemos que partir de una premisa:

“Los padres y madres siempre lo hacemos lo mejor que sabemos“

Para ayudar al niño a adaptarse al centro escolar es muy importante:

– Hablarle de la escuela como un lugar dónde podrá disfrutar jugando con otros niños y aprender muchas cosas.

– Muy importante: despedirse del niño, “no desaparecer” cuando esté distraído. Recuérdele antes de marchar que volverás a buscarle. Si está demasiado angustiado es preferible no prolongar las despedidas. Manifestarle el deseo de que disfrute.

– Hablarle de aspectos positivos “¿a qué has jugado?”, “cuéntame lo bien que lo has pasado”…Tus sentimientos le hablan del mundo, lo ve por tus ojos.

– Aceptar que mientras se adapta es normal que aparezcan algunas reacciones de las que hablábamos antes, que hay que contenerlas y aceptarlas como normales, pero que no hay que dramatizar.

– No ridiculizar ni menospreciar sus sentimientos. Hay que aceptar que el niño o la niña se sienta así y no negar sus emociones, pero sí acompañarle desde el afecto transmitiéndoles confianza. Para ello es necesario que los adultos confiemos en que, pasados estos primeros días, nuestro hijo o hija va a ser feliz en la escuela.Tu tranquilidad es también la suya.

– La autonomía que cada niño tenga va a favorecer esta situación, por ello hay que ir favoreciéndoles el ganar autonomía (Ej. Ropa cómoda, entrar andando y de la mano los que puedan, ser el padre o la madre la que entregue a su hijo/a e los brazos de la educadora…)

– Hablar con la educadora de todo lo que sentimos y experimentan los niños y confiar en ella. Esta actitud la perciben vuestros hijos y también confiarán. Utiliza los canales de comunicación, abre las puertas de tus sentimientos y permite que la educadora te escuche, te ayude a poner orden en la inquietud, la orientación profesional puede mejorar mucho el proceso. Recuerda que estamos trabajando en la misma dirección.

– Realiza una planificación que te sirva de guía en estos días, al niño le será de gran utilidad. A la hora de la salida da rienda suelta a la alegría del reencuentro, organiza actividades de las que disfrutéis juntos: una salida al parque, la lectura de un cuento que le guste, juegos compartidos en el momento del baño. Antes de cenar e ir a dormir practicad juntos juegos relajantes, gastará mucha energía en su nueva jornada y es conveniente que las rutinas familiares le devuelvan sosiego y faciliten alimentación y descanso reparador.

¿Cómo realizamos la adaptación en la escuela?

En la escuela buscamos ante todo que este tiempo de adaptación sea progresivo, acompañado de los adultos, acogedor y sereno, para que los niños y niñas lo perciban como un momento agradable y en el que se sientan confiados.
Nos gusta para ello contar con la presencia de los papás en el aula el primer día .

Realizamos la adaptación de forma progresiva aumentando poco a poco el tiempo de estancia en la escuela, hasta que la tutora y las familias estiman que están contentos, tranquilos y acuden a  la escuela con alegría.

¡Entre todos es más fácil preparar una estupenda y sólida adaptación!